
Anatxu Zabalbeascoa habla en El País de las lámparas de Habitat iluminadas con leds. De triunfar esta forma de iluminación, dice, podrían desaparecer las propias lámparas. No seré yo quien contradiga a la periodista, pero pido a Dios que no se cumpla su designio y que los fabricantes, en vez de renunciar en favor de fríos leds y fluorescentes, se pongan a la tarea de avanzar en el desarrollo de bombillas de bajo consumo con luz cálida.
Porque esto ya no es una cuestión de diseño, sino de iluminación. ¿De verdad queremos sentarnos a leer bajo luz fría, de quirófano, por muy bonita que sea la lámpara? Por el momento y mientras tengamos bombillas incandescentes a disfrutar, no sólo de su luz, sino también de joyas del diseño como la lámpara Potence de Jean Prouvé, mi lámpara preferida de todos los tiempos (en Vitra puedes buscar distribuidor). Y ya que estamos, dejo aquí una lista de mis clásicos favoritos.

La Parentesi, de Achille Castiglioni
Nada más sencillo que un cable en tensión para sujetar el casquillo de una bombilla. (Cuesta unos 200 euros).

La TMM, de Miguel Milá
Tramo Móvil de Madera. Pues eso, la pantalla sube y baja por el eje de madera. (Cerca de 400 euros).

El aplique Teti, de Vico Magistretti
Lo más simple del mundo: un aplique de plástico y una bombilla. Cuesta 30 euros.

La AJ, de Arne Jacobsen
Otro prodigio de sencillez. También existe en versión de sobremesa y en aplique.
que bonitas todassssssssssssssssssss
Sebastián (Miguel): Apaga… y vete ya. Hay que abrir una campaña a favor de la iluminación cálida. ¡Fuera la luz blanca en los hogares!
No hay nada que deteste más que una habitación mal iluminada… Por cierto, de buena gana cambiaba yo la ’super cool asian lamp’ por una de esas que pones ahí.