
Por su portada color rosa manchada con una tipografía sólida e inclinada podría tratarse de un libro de esos que se ojean en el Vips (de hecho es posible que ya esté allí). Pero Blast es en realidad un venerable ejemplar de ya casi cien años que nos recuerda con la fuerza de una bofetada lo vieja que es la modernez del diseño gráfico y tipográfico… por no hablar del gamberrismo como actitud.
En tiempos de manifiestos digitales clónicos escritos en las verdanas y georgias a las que obliga internet, la reedición en semi-facsímil que ha hecho la Fundación Juan March de la revista que contuvo el manifiesto Vorticista inglés es hoy quizás más insolente que nunca. Maldice y bendice a la vez a Francia e Inglaterra, como aún hoy hacemos los europeos. Absurdo y estúpido como buena declaración vanguardista recuerda que otros también fueron jóvenes. Antes y quizá más que nosotros. “Burlémonos de la vanidad de The Times”, dice un tal Ezra Pound en uno de sus poemas. Un siglo después, ¿cuántas veces al día nos seguimos burlando de la vanidad de los periódicos?
Si lo compras (cuesta 25 euros), úsalo como un objeto bello, no como un libro. No te lo vas a leer, pero disfrutarás viendo su lomo en la estantería. Puedes hacerte con él on line o mejor aún, después de ver la exposición sobre su promotor Wyndham Lewis (hasta el 16 de mayo) en la tienda de la March de Madrid.


todo un descubrimiento la mujer objeto.
un saludo desde la delgada linea rosa